Un concepto clave a la hora de comprender cómo lograr la inclusión de las TIC en educación es la idea de que “es necesario aprender con y a través de las TIC”. Y que el uso de las TIC en las escuelas no debe estar reservado únicamente para actividades aisladas en los gabinetes o laboratorios de informática.
La verdadera integración de las TIC en educación requiere de:
-Aprendizaje del manejo instrumental de la tecnología.
-Su utilización como herramienta pedagógica para la enseñanza de los contenidos curriculares, en todas las materias y áreas en las que sea posible su uso.
-El aprendizaje de las normas de utilización de estas nuevas tecnologías de la información y la comunicación: cuidado de la seguridad personal, respeto de la privacidad y de la propiedad intelectual, etcétera.
-El aprendizaje de la lectura e interpretación crítica de la información y las imágenes que nos llegan a través de los nuevos formatos.
El consenso sobre las TIC como facilitadoras y complementarias nos abre otro camino para pensar las cuestiones tecnológicas vinculadas con la educación. No podemos preguntarnos si las computadoras son buenas para la enseñanza o si internet ayuda a los chicos a aprender. Tales interrogantes proceden de un planteo erróneo y representan una forma de concebir las tecnologías que necesitamos reconsiderar. A nadie se le ocurriría hoy preguntarse: “¿Los pizarrones y las tizas son buenos o malos para la enseñanza?
Las TIC, como cualquier otra tecnología, al irrumpir en la vida social, aparecen como grandes promesas, pero hay que ser cautos e ir evaluando su potencialidad y los resultados de su aplicación a medida que vamos adquiriendo experiencia con ellas.
Entonces, una de muchas preguntas posibles es: “¿hace una calculadora más inteligente al hombre?”. Seguramente no, pero este tipo de herramientas sin duda amplía nuestras posibilidades. Más aún, las TIC lo hacen porque nos permiten trabajar con estas transformaciones en las maneras de construir conocimiento, las formas de transferirlo, los modos de articular las relaciones entre docentes/alumnos, pensar en red, complementar en tiempo real lo que nosotros no sabemos con lo que sí saben los demás, resolver problemas y crear en equipo, entre muchas otras cosas.
La alfabetización en y a través de las TIC implica mucho más que incorporar computadoras en las aulas. Es, ante todo, la posibilidad de promover una actitud creativa y crítica sobre aquello que circula a través de los medios audiovisuales y digitales, y que construye el sentido de los discursos y la información.
El objetivo del docente actual se dirige a la preparación de las nuevas generaciones para su incorporación en el mundo de las relaciones interpersonales, la vida en sociedad, la cultura, la creatividad y el trabajo. Este mundo cambia de manera vertiginosa y la continua capacitación de los docentes es un modo de dar respuesta a las exigencias y demandas que esta sociedad les hará a los estudiantes ya formados.
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